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Hay cosas en la vida que nos marcan y terminan por ser un antes y un después. En mi caso, han sido dos: casarme y migrar?y luego, eso se me juntó y la cosa se complejizó.


Y no me malinterpreten. Me casé con un buen hombre, pero lo que definitivamente si cuestiono es que lo hice muy joven y por razones patriarcales inconscientes. Un poco de feminismo? o al menos un poco de pensamiento crítico en nuestra etapa formativa inicial (y más allá), la verdad no nos haría daño. 


Bueno, perdón. Si haría daño, pero al status quo


Claro. Por eso no enseñan en las escuelas a cuestionar, a ser seres humanos críticos. Jamás. 


Te doy la bienvenida, ser humano que me lees :)


Con este primer artículo abro este nuevo espacio digital que pretenderá ser justamente ese ejercicio crítico en diferentes ámbitos: de lo personal a lo político, en una necesidad casi terapéutica de reconstruir lo que un proceso migratorio forzado descolocó y fracturó en mi identidad. 


De lo cotidiano a lo profesional, la visión crítica siempre ha representado en mi vida un refugio en el que me siento yo misma y esto fue una de las cosas que también me arrebató la migración. En la supervivencia, en la enajenación, se desvanece el sentido crítico. 


En aquella reciente y épica declaración de un diplomático uruguayo en la OEA, donde sostenía con evidente indignación, que 8 millones de venezolanos no migramos precisamente para turistear por el mundo. Y allí la diferencia con respecto a la categoría de migración forzada. Te expulsan unas condiciones, te expulsa el vacío de no encontrar oportunidades de crecimiento, te expulsa una violencia sistemática que destruye la posibilidad de una vida digna con acceso a servicios básicos de calidad, con un goce pleno a los derechos humanos. Esto, privilegios en contextos de una mal llamada revolución.


Y no acaba allí. Luego, en ese mismo entorno de lo forzado, los países receptores reciben con planes de atención al migrante que solo son una extensión de la explotación humana. Con acceso a servicios básicos en mejores condiciones, es cierto, pero no dejemos de cuestionar el sistema económico desde donde funcionan los países también, mal llamados ?en desarrollo?. Gran mano de obra bien barata es el promedio de vida de los migrantes. Caridades humanitarias y grandes políticas públicas disfrazadas de explotación.


No me jodan!


Cuestionar lo estructural. Analizar con visión de largo plazo. Porque la ausencia de éstas categorías te llevarán a sostener opiniones cortoplacistas donde fácilmente se resbala un: ?pero si son malagradecidos?, ?este país que los recibe y está gente que [inserte aquí su prejuicio de preferencia]?.


Opiniones peligrosas que terminan por oxigenar al propio sistema, en su incesante máquina de producción y reproducción de pobreza y desigualdades sociales? 


Las migraciones forzadas producto de conflictos bélicos y crisis estructurales marcan la movilidad humana mundial. No crean venezolanos que somos las grandes víctimas de la historia del mundo, ni tampoco se les olvide a muchos de los países que son receptores de los más de 8 millones de nosotr@s, la cantidad de europeos y latinoamericanos que en Venezuela recibimos en nuestro período de bonanza económica y vaya que echaron raíces.


Fingir demencia tiene consecuencias. Las memorias cortas también suman a visiones de mundo basadas en desigualdad. 


Cuestionar, reconstruir, transformar para evolucionar. Y por ello, me dedico a lo que me dedico...


Foto de Bona Lee en Unsplash


Rompe con la rueda.